¿CÓMO ME COMUNICO CON MI HIJO ADOLESCENTE?

La adolescencia es un periodo en el cual muchas veces los padres tienen la impresión de no comprender a sus hijos y no saben cómo comunicarse sin que surjan conflictos. Durante esta etapa suele producirse un distanciamiento entre padres e hijos. Esto es normal ya que el adolescente empieza a dar más importancia a su grupo de iguales y también va teniendo más libertad para pasar más tiempo fuera de casa.

Los adolescentes pasan por muchos cambios a nivel físico y psicológico. Es un periodo durante el cual se están descubriendo y formando su personalidad, y para ello tendrán que explorar, equivocarse y aprender de todas esas experiencias.

Sin embargo, que se produzca un distanciamiento casi de forma inevitable no quiere decir que la relación tenga que ser mala. Al contrario, debemos de intentar tener una buena relación con ellos para que se sientan cómodos a la hora de expresar dudas o contar problemas y que no vean a los padres sólo como una figura de autoridad que no le comprende y le castiga cuando hace algo que no consideran correcto.

Para poder lograr esta buena relación es muy importante saber cómo comunicarse con el adolescente, para lo cual hay una serie de pautas que pueden ayudar:

Lo primero de todo es pensar que no puedes adivinar cómo piensa tu hijo y que ya no es un niño, es un adolescente que hay empezado su camino hacia la adultez. Por todo esto debemos evitar hacer comentarios del tipo: “Con lo que te gustaba a ti hacer…”. En un momento determinado le gustaba y tiene derecho a que ya no le guste y explorar cosas nuevas incluso cuando a nosotros nos gusten más las anteriores.

Hay que ir dándole responsabilidades, es decir, las cosas no se hacen porque lo dicen los padres. Las cosas se hablan, se explican y se negocian (teniendo en cuenta que hay cosas que son innegociables sobre todo cuando hablamos de seguridad). Una vez que se ha hablado, el adolescente se compromete a cumplirlo y estamos confiando en que así lo hará.

Hay que evitar la sobreprotección. La vida social es muy importante para un adolescente y debemos promoverla no impedirla. Tiene que tener una hora de llegada a casa, pero los padres deben ser flexibles al respecto. Vale más que avise si en algún momento va a llegar tarde por algún motivo y que nosotros sepamos que aunque tarde está bien, a que sepa que nada más llegar a casa se le va a castigar por llegar tarde y prefiera no avisar. De este modo le estamos dando la responsabilidad de avisar y aprender a gestionar los tiempos.

Primero escuchamos y luego hablamos. Es fundamental que sienta que le escuchamos y que nos interesamos por lo que nos cuenta. Una vez escuchemos todo lo que nos quiere decir contestamos. Pero debemos hacer una escucha activa y no estar pensando más en lo que le vamos a decir que en lo que nos cuenta.

Debemos evitar los reproches y los discursos repetitivos dentro de lo posible. Frases como: “te lo dije”, no son buenas para tener una buena relación. Todos nos equivocamos y en esos momentos necesitamos más un apoyo que un reproche. Debemos darles mensajes claros, neutros y concisos evitando caer en discursos repetitivos o acusaciones.

También habrá momentos en los que se hable de aspectos positivos. Durante la adolescencia la autoestima es más vulnerable y es muy importante reforzar positivamente sus logros.

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